Valencia arde con EMBUSTEROS

Valencia

No es muy habitual que la música te regale, a estas alturas de la película, vivencias como la que el pasado viernes disfrutamos en la sala Wah Wah de Valencia. Gracias "música" por no dejar de sorprender a aquellos que ya estamos en el cuarto decenio.

Llegar a un festival y que los grupos con menores legiones de fans a sus espaldas se lo dejen todo encima del escenario, es lo más normal de mundo, se la juegan en gran medida ya que están ante la oportunidad de que miles de personas puedan descubrir todo lo que tienen que contar y cantar. No seré yo quien sea juez pero si parte, al menos de esta humilde opinión.

Llegábamos a Valencia para ver a EMBUSTEROS. Uno de los grupos que más nos ha sorprendido este pasado verano festivalero. Les descubrimos de manera casi casual en el pasado Sonorama y repetimos las buenas sensaciones en el Gigante de Guadalajara. En ambos festivales nos dejaron uno de los mejores sonidos de todos los grupos que pisaron cada uno de los escenarios. Un sonido limpio, nítido y todo ello acompañado de un directo enérgico y vibrante.

La sala Wah Wah no es muy grande y tampoco estaba llena. La gente no estaba pegada al escenario y eso generaba, a priori antes del show, cierta sensación de frio y lejanía. Pero Jose y los suyos salieron al escenario ante 100 personas con las mismas ganas que ante las miles de personas de un gran festival porque Embusteros son "un volcán en erupción" encima de las tablas. Para abrir el repertorio lo hicieron con Tiempo y Tras el muro que fueron las encargadas de empezar a dar forma a la noche.

Con Temporal, Hoy, Heridas y Confieso el concierto ponía rumbo al infinito de la noche valenciana que empezaba a subir de temperatura. El contagio de energía desde el escenario se extendía por toda la sala que empezaba a danzar al ritmo de los Cordobeses que, desde luego, han jurado ser el ruido entre la gente y nosotros deseamos que esto les dure una eternidad. Una vez llegados al momento de comunión perfecta, sonaron temazos para el éxtasis colectivo como El miedo, El incendio, El Ascensor o Coartada.

El tiempo nos volaba como los temas del repertorio elegidos para la ocasión y la sensación de estar viviendo unos de esos momentos mágicos y especiales, que solo te ocurren en determinados conciertos, nos empezaba a recorrer la espina dorsal para dibujarnos en la cara una sonrisa de esas que te salen de manera inconsciente.

Realmente emocionante la versión de Eloise del mítico y tristemente desaparecido, mucho antes de tiempo, Tino Casal.

Fueron 15 los temas elegidos en esta ocasión y como la fiesta ya no lo parábamos "ni tú, ni yo, ni el mundo entero…" nos dejamos llevar por las emociones y las sensaciones que brotaban a ambos lados del escenario. La locura desatada en forma de bailes locos se tornaba en fiesta grupal con Todo el Universo. Canción que fue la encargada de cerrar la noche entre el éxtasis colectivo que se vivía en la sala.

Muchas gracias Embusteros por hacernos volver disfrutar de la música en una sala pequeña lejos de los artificios, las luces espaciales, los confetis, las cortinas eternas de humo y demás pirotecnia que nos distrae de lo importe, la música de una banda en directo con muchas cosas que contar. Desde luego nosotros nos vamos a agarrar bien porque va a ser el cielo en el que volemos y volaremos con Embusteros.

Texto y Foto: Víctor López Aguado.

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