NACHO VEGAS nos emociona en el INVERFEST despidiendo Violética.

MADRID

No sabemos si fue La Gran Broma Final pero desde luego que "ya nada será igual" después de la noche del pasado sábado en Circo Price de Madrid. El ciclo de conciertos del Inverfest ha sido el elegido por Nacho Vegas para despedir su gira de Violética y para despedir, de la manera más bella, a parte de su banda que vuela en solitario como verdaderos Leones.

Con un aforo de 2.000 personas, el Circo Price había colgado el cartel de entradas agotadas hace unos días para ver al asturiano y es que Nacho vegas cuenta con una sólida y fiel parroquia de seguidores en la capital.

La emoción es un intangible tan difícil de transmitir que solo es posible conocerlo si lo vives. La emoción no es saberse todas las canciones del repertorio. La emoción no es saltar durante dos horas de concierto. La emoción es ver las caras de la gente que te rodea iluminadas con las historias sobre lo cotidiano, sobre las miserias del vivir y sobre lo que nos duele de verdad, cantadas y contadas por el último trovador de nuestro tiempo. La música de Nacho Vegas es muy necesaria en estos tiempos de compromiso adormilado, pensamiento único y visionarios generadores de dogmas de fe comunes.

El show empezó con un mayor protagonismo de temas deViolética como fueron Ideología, Ser Árbol. Canciones de corte más político y social como Crímenes Cantados donde se pone de manifiesto la realidad en los centros de internamiento, vulgarmente llamados Cie.

"Hay otros Mohamed

Hay muchas Samba

De nada sirve mi canto

Si no es tiempo de luchar

Que yo no quiero cantar

Lo juro por la verdad

Más historias de asesinatos".

La fría noche madrileña se iba calentando y también había tiempo para las colaboraciones. Cristina Martínez, vocalista el El Columpio Asesino, subió al escenario para cantar con Nacho Vegas esa maravilla que es "La ultima atrocidad". No sé si valdrá solo un día más para quedar en paz pero este fue uno de los grandes momentos del concierto. Energía, ritmo y complicidad que acabo con ambos artistas arrodillados cantando, uno enfrente del otro, en el centro del escenario.

Había una emoción más profunda encima de las tablas del Price y de la que todos, dentro y fuera de ese escenario, éramos conscientes. Era la última vez que Abrahan Boba, Edu Baos yLuis Rodríguez tocaban con Nacho Vegas. El proyecto deLeón Benavente, que lo forman ellos tres y Cesar Verdú, se ha vuelto incompatible con formar parte de la banda que acompaña al asturiano. Y esa emoción se materializó en palabras en la presentación que hizo Nacho de cada uno, del beso con Luis en mitad de uno de los temas, las miradas con Abraham cantando casi mano a mano o el abrazo final de todos ellos, una vez acabado el show, saliendo del escenario.

Nacho invitó al escenario a Christina Rosenvinge para cantar "Maldigo del alto cielo". Tema incluido en este disco y que tiene la firma de la cantautora Chilena Violeta Parra, fuente de inspiración del último trabajo del astur. Que Christina saliera a cantar con la letra del tema escrita en un papel, que llevaba en su mano izquierda, deslució un poca la canción ya que generaba cierta sensación de frialdad.

La parte media y final se centró más en temas de trabajos anteriores y de letras más oscuras, suicidas y autodestructivas como Morir o Matar, Como Hacer Crack, Miss Carrusel, La Gran Broma Final, Dry Martini o El Hombre que Casi Conoció a Michí Panero con las que se cerraba el show. No quiero dejar de mencionar al Coro Antifascista que acompaña a Nacho y que es una verdadera maravilla el poder escucharlos.

Esperaremos, no sé si muy pacientemente, al próximo trabajo del asturiano y veremos cómo y hacia donde evolucionan sus pasos.

Texto y Foto: Víctor López Aguado.

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