EL SONORAMA SIEMPRE ES MÁS

ARANDA DE DUERO

El SONORAMA siempre es más que un festival, más que una amalgama de grupos tocando en directo en sesión continua como pasa en otros festivales. Sonorama es mas porque supone el maridaje perfecto de grandes grupos en directo, con buena gastronomía y con una ciudad entera volcada con un festival que respira música por cada esquina.

Una media de 25.000 personas pasaron por el recinto festivalero cada día para volver a regalarnos una imagen preciosa de música, músicos y público en perfecta convivencia. Porque eso es la música, sumas diferentes de estilos en busca de la emoción común detrás de cada letra, cada canción o cada acorde.

El jueves se dio el pistoletazo de salida al festival y este año el artista sorpresa del cartel, aquel que no es habitual de este tipo de eventos fue El Cigala. Personal, peculiar y siempre sorprendente, el cantaor empezó su show 45 minutos tarde y cubata en mano. Eso sí, aparcó su mercedes en la parte posterior del escenario como ningún otro artista y se hizo fotos con todo aquel que se lo pidió. Con algún que otro pito a su salida al escenario y con su caos ordenado, el artista fue de menos a más y solo con algún que otro destello en su actuación.

Con el retraso, ya a remolque, siguió el festival en el resto de escenarios del recinto para dar paso, sobre las 22:50, a una de las grandes estrellas de esta edición del festival y, por supuesto, de nuestra música. BUNBURY es más y está era una de las citas marcadas en rojo en su agenda y como el mismo dijo durante el show -"Tenía muchas ganas de estar en el Sonorama"-. El aragonés estuvo pletórico y muy motivado desde el inicio de la actuación en la que recorrió su último trabajo Expectativas y en la que también tuvo hueco para temas anteriores como Lady Blue, El Extranjero, Que tengas Suertecita y otros de su pleistoceno musical comoHéroe de Leyenda o Maldito duende. El Hombre Delgado que no flaquera jamás volvió a demostrar porque es la última gran estrella del rock&roll.

Una noche que se completó para nosotros con dos actuaciones que siempre nos ganan y nos llenan. Justo después de Bunbury llegó el turno de Mikel Erentxun que dio un repaso perfecto a sus mejores temas, sin adornos de temas menos conocidos, y los siempre geniales Elefantes que se subieron al escenario bien entrada la noche y donde el fresco ya se hacía sentir. Shuarma y los suyos siempre te envuelven con su magia y está vez lo volvieron a conseguir.

De Liam Gallagher, sus peticiones de cerveza inglesa por litros, de su pérdida del tempo en las canciones y los olvidos en las letras que le hicieron parar su mayor himno musical, vamos a hacer caso omiso y volvamos a los artistas patrios que son los que nos interesan aquí.

La última jornada del Sonorama apuntaba a noche de muchas y buenas sensaciones con final de fiesta por todo lo alto. Y no nos defraudo la jornada final de esta XXI edición.

La pausa, el arte y el buen gusto musical vino de la mano de Xoel López. Para quitarse el mal sabor de boca de su fallida actuación del año pasado, Dorian dieron un show genial y la nota más fronteriza la pusoArizona Baby. Un placer y un gusto ver a Sidecars en directo una vez más. Juanchito y los suyos continúan en línea ascendente que les ha llevado a irse posicionando como una de las nuevas referencias de nuestro panorama musical.

Vamos a dar mención aparte a IZAL y a cómo saber hacer en cada actuación una verdadera fiesta de comunión entre banda y público. La AUTOTERAPIA funciona perfectamente en directo y son muchos los que sanan con sus temas cantados a coro en un karaoke perfecto. Copacabana, Que bien o Pequeña Gran Revolución se elevaron al cielo de Aranda una noche más donde el grupo madrileño, asiduo ya del festival, volvió a triunfar.

Después de la edición del año pasado donde se celebraban los 20 años de esta aventura musical que es el Sonorama, el listón estaba muy alto, pero esta ha vuelto a ser una edición brutal del festival de festivales….

Texto y Foto: Víctor López.

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