EL DCODE 16 MUTÓ POR BUNBURY

MADRID

El DCODE 16 ha sido la edición más heterogénea en la configuración de su cartel de todas las celebradas hasta el momento y con una importante apuesta por los conciertos matinales. Apuesta que recibió el cielo de Madrid con un calor más que importante y bajo un sol de justicia que hacía que la gente buscara las zonas de sombra que el recinto tenia.

Desde algo más allá de las 12:00 empezaron los conciertos en el Escenario Complutense que, para gran alegría del que escribe, se podía ver a bastantes padres con sus hijos disfrutando de los conciertos. Acierto del Dcode el facilitar que la cultura, y la música más concretamente en este caso, pueda ser disfrutada o vivida por los más pequeños, más allá de que entiendan lo que están escuchando.

Nuestra primera cita y la gran apuesta de la organización por atraer público al recinto desde primera hora fue el concierto de León Benavente a las 14:10h. Seguramente, y como el mismo Abraham Boba comentó desde el escenario, no era la hora que más les gustaba para tocar ya que aún no era masiva la afluencia de público a esas horas. Pero el escenario complutense estaba lleno para disfrutar de su directo que volvió a ser arrollador. La Ribera, Ser Brigada o Aún no ha salido el Sol fueron cantadas como verdaderos himnos por los presentes que demuestra que León Benavente son uno de los grupos que más están creciendo en nuestro panorama. El punto de rabia no contenida vino cuando Abraham se quitó las gafas de sol que lució durante toda la actuación y a pleno pulmón grito "…este es el país que me merezco".

El descubrimiento del festival fue Bambikina y su rock mestizo, fronterizo con toques folk. Defendía la apuesta Esther Méndez armada con su cálida voz y su potente guitarra y que se envolvía perfectamente con una trompeta encajada con sutil precisión. Letras con mariachis, balas, tequilas y próximas a los narcocorridos hicieron de su concierto uno de los momentos más gratos del festival.

Oh Wonder y Jimmy Eat World empezaron a calentar los escenarios principales que se vieron asaltados por primera vez con Eagles of Death Metal liderados por el carismático y provocador Jesse Hughes que movió al público con su rock directo y sin concesiones a la floritura gratuita. Y mientras se sucedían los conciertos, llegó el momento más bailable y "teen" del festival con la actuación de la sueca Zara Larsson y el cuerpo de baile que la acompañaba. Momento que fue muy bien recibido por los asistentes más jóvenes que disfrutaron con la música ligera y bailable de la sueca. Por cierto, prototipo de la belleza propia de su país de origen y guapa de manual que tan bien funciona en algunos sectores de la industria musical.

El festival se ponía serio y llegaba la hora de uno de los pesos pesados del cartel. Love of Lesbian debían calentar los ánimos y no defraudaron. Los de Santi Balmes volvieron a demostrar que se mueven perfectamente en estos terrenos y que su último trabajo bajo el nombre de El Poeta Halley, más íntimo y profundo que discos anteriores, también funciona perfectamente en directo con temas como Bajo el Volcán, Planeador o Cuando no me ves y que se ve muy bien apoyado en directo con clásicos como 1999, Belice o Club de Fans de John Boy. El segundo peso pesado del cartel había cumplido con creces, incluida colaboración de Carla Morrison, y los catalanes ponían la noche caliente a la espera de la gran apuesta del cartel. Mientras llegaba la hora de ver al aragonés errante, el respetable aprovechó en masa para cenar y sumar fuerzas, que después de tantas horas de festival empezaban a escasear.

Y llegó la hora del todo o nada para el Dcode. Habría sido Bunbury y su última mutación en España capaces de llenar el último festival del verano. Pues sí, el maño no falla nunca y la verde explanada de los campos de rugby estaba completamente cubierta por miles de almas con ganas de ver a la estrella definitiva del rock patrio. Empezó la Avalancha en la ciudad universitaria y vibramos mirando al Infinito, volando por el espacio con Lady Blue con elHombre delgado que no flaqueará jamás. Un set list muy bien preparado para la ocasión que contó con temas de peso como Puta Desagradecida, El Extranjero o Iberia Sumergida que hicieron vibrar a todo el público. Pero el éxtasis y el clímax del concierto llegó con Maldito Duende y la bajada de Bunbury al foso del escenario para terminar subido en la valla, rodeado y manoseado por los fans de primera fila. Un show medido a la perfección que genera la sensación de estar delante de algo importante, de algo grande, de estar delante de una verdadera rock star.

Se cerró el Dcode 16 y se abre el camino para el próximo. Opiniones para todos los gustos, eso seguro que las habrá, y cada uno habríamos confeccionado un cartel a la medida de nuestros gustos personales. Pero… donde queda el espacio abierto para el descubrimiento y las nuevas búsquedas de nuestro universo musical personal, si solo se programa a lo establecido por la norma tópica festivalera. Hermanos…siempre el espacio abierto y ante la duda…siempre un SI.

Texto y Foto: Víctor López.

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