CHRISTINA ROSENVINGE - DE OTRA MANERA

Sala Joy Eslava (Madrid)

En tiempos donde el éxito, la calidad o lo bueno para nuestros "oídos" parece verse definido por el número de festivales donde una banda aparece en los carteles, el número de Riveras o Palacios de los Deportes haces seguidos, existen otras formas geniales de hacer música y una de ellas es la de Christina Rosenvinge. Volvía a subirse al escenario de Joy Eslava en Madrid para presentar los temas de su último trabajo Lo Nuestro. El concierto se enmarcaba dentro de la genial apuesta musical que es Pop&Dance.

Arropada con su Fender Telecaster o detrás de su rojo piano, Christina tuvo una pedazo de banda a su lado, que hizo que la falta de un bajo fijo no se notase encima del escenario. Alguien tendrá la culpa abrió una noche mucho más rockera y menos intimista que en ocasiones anteriores.

No faltó Eclipse en el repertorio, que es uno de nuestros temas más queridos de Christina, y sonó contundente a las teclas del piano y que acabó con la rabia de la artista "aporreando" su Nord Stage.

Pasan los años y ya son 23 los que hace que salió a la calle su disco "Que me parta un rayo" pero Christina mantiene la misma mirada de niña curiosa que la caracteriza, ilusionada y nerviosa delante del público. Escondida detrás de esa gran melena rubia que la acompaña en toda su carrera y elegantemente vestida de negro, la hispano danesa continua manteniendo todo su sensualidad musical, estética y personal encima del escenario, que te atrapa lentamente durante el show.

Segunda acto o La muy puta sonaron limpias, directas y son temas que enganchan rápido con el público. Sin duda el show tiene una velocidad más que en giras anteriores, ya que los nuevos temas nacen de una rabia profunda que necesita ser gritada, más que susurrada.Lo que falta de este último trabajo y Mi vida bajo el agua o La distancia adecuada de su disco La Joven Dolores es poesía de la realidad cotidiana, de la vida a ras de suelo porque….quien no tiene pequeños dolores.

Una vez más se volvió a demostrar la necesidad de ese rock de letras profundas y ambiciosas, alejadas de la rima fácil, que tan bien maneja la Srta. Rosenvinge y que tanta falta nos hace en estos tiempos de deriva popular.

Texto y Foto: Víctor López.

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